El despido de Pedro J. Ramírez, ¿un ejemplo de desmanagement?

Imagen del perfil en Twitter de Pedro J.

Imagen del perfil en Twitter de Pedro J.

La gestión de la crisis por parte de Unidad Editorial, provocada por la última carta publicada en El Mundo de Pedro J. Ramírez donde criticaba a su antes amigo Casimiro García-Abadillo,  se ha saldado con su despido. Bajo mi humilde opinión, no solo representa un error periodístico, sino también empresarial.

Desde el punto de vista periodístico, su despido definitivo supone perder a uno de los periodistas más carismáticos e influyentes del panorama mediático español. Un periodista que desde los años 80, primero en Diario 16 (donde fue fulminado por su guerra contra el GAL y otros demonios del Felipismo), y posteriormente en El Mundo, el periódico que él mismo fundó, ha supuesto, con sus luces y sus sombras, un hito en el panorama periodístico español. El Mundo, “su periódico”, rápidamente se convirtió en un medio de referencia por las denuncias de grandes casos de corrupción que pusieron en jaque a los últimos gobiernos de Felipe González y que ayudó al advenimiento de José María Aznar en el gobierno junto a otros viejos rockeros del periodismo –Luis María Ansón, Jaime Campmany, Antonio Herrero, Federico Jiménez Losantos– lo que se dio a conocer por las lenguas “prisaicas” como el Sindicato del Crimen.

También fue famoso, en los 90, por el escandaloso vídeo robado, un episodio tan sórdido como mafioso por parte de sus autores intelectuales. Durante la primera legislatura vivió en buena sintonía con el gobierno de Aznar (famosos eran los partidos de pádel que tanto hicieron por este deporte en España). El amor se rompió con la guerra de Irak donde el periodista riojano se mostró activamente en contra del conflicto y de la intervención militar española. Sin embargo, su papel en el trágico final del ‘Aznarato’ con el 11-M, le llevó a emprender, junto a Federico Jiménez Losantos (ahora también en solfa con el caso de una supuesta financiación irregular de su grupo Libertad Digital con dinero negro del PP),  lo que pasará a la historia como la famosa Teoría de la Conspiración del 11-M . Teoría que conjeturaba con la supuesta participación de ETA en el atentado y de otros elementos aún más tenebrosos en la tragedia de Atocha.

Desde el punto de vista de la gestión de la empresa informativa, especialmente desde la perspectiva del marketing, creo que su despido es un grave error y un claro caso de DESMANAGEMENT por varios motivos:

1. Supone una importante pérdida de capital humano y por consiguiente de su calidad en tanto en cuanto que el anterior director es un periodista difícilmente sustituible.

2.Representa un desgaste, posiblemente incalculable, desde el punto de vista de la reputación del periódico, al quedar como un medio que no respeta la libertad de expresión (uno de los pilares irrenunciables del Periodismo) al haber “censurado” su última carta.

3. Desaprovechar la mejor campaña de promoción. Considero que El Mundo y sus gestores han perdido una oportunidad única hacer de la necesidad virtud en esa Tensión Intelectual No Resuelta entre Pedro J. y el actual director, antes vicedirector, Casimiro García-Abadillo que hubiera supuesto un interesante duelo intelectual y periodístico entre dos estilos muy diferentes. No hay más que ver la historia de la música moderna para ver cómo ese tipo de tensiones (Jagger-Richards o Lenon-McCartney) generan buenos frutos si se saben gestionar y, sobre todo, alimentan un morbo muy rentable desde el punto de vista “marketiniano”. El coste desde el punto de vista del marketing generado por el periodista es fácilmente explicable teniendo en cuenta el gran tirón en las redes sociales  y su indudable y potente “personal branding”.

4. Por último, y lo que es peor, podría suponer un gran quebranto económico si los jueces estiman que Unidad Editorial ha incumplido el contrato por lo que no solo perderá la millonaria indemnización si no que además habilitaría a un potente rival y competidor que podría suponer el tiro de gracia al periódico de la bola verde, ahora azul, que tanta sal y pimienta ha aportado a la historia reciente del periodismo español.

Para otros, más puristas, su despido será absolutamente justificable en términos de lo insoportable que suponen la bicefalia en las organizaciones y la reprobación de un directivo depuesto del directivo actual. Ambas situaciones concentran la inconveniencia castiza de tener dos gallos en el mismo corral, pero el tiempo dirá si El Mundo ha obrado con inteligencia o ha puesto la última bala en el cargador de la pistola que hace tiempo se puso en la sien. Me temo que al igual, y salvando las distancias, que algunos regímenes políticos demasiado personalistas, el sistema, en este caso el periódico, morirá con su creador. Parece que las dudas empiezan a surgir entre los italianos nada más tomada la decisión.

Compartir: Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPrint this page

About the Author

Víctor Núñez Fernández
Víctor Núñez Fernández
Director General de SchoolMarket, agencia especializada en Marketing Educativo y profesor en el grado de Periodismo en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA).

Be the first to comment on "El despido de Pedro J. Ramírez, ¿un ejemplo de desmanagement?"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*